El arte antiguo de América
por Gilian Shallcross, conferenciante titular del Departamento de Educación y Programas Públicas del MFA, Boston.

Características generales de las civilizaciones antiguas americanas

Hace 3,000 años, en la región que hoy ocupan México, Centro y Sudamérica, surgió, prosperó y decayó un espléndido conjunto de distintivas civilizaciones que más tarde fue absorbido por otras culturas que se levantaron sobre sus extraordinarios logros. Cuando los invasores españoles llegaron al continente en el siglo XVI, gran parte de la región estaba dominada por los inmensos imperios de los aztecas, en el centro de México, y de los incas, en Perú. Sin embargo, los aztecas y los inkas eran herederos de esas culturas anteriores: el enfoque, la diversidad y la sofisticación de estas civilizaciones - que despertaron la admiración de los españoles - habían sido formados y enrequecidos, en su mayoría, por esas culturas más tempranas. A las antiguas civilizaciones americanas con frecuencia, pero inapropiada e inadecuadamente, se les llama "pre-colombinas," término que sólo las caracteriza en referencia a la llegada de los europeos a sus tierras. En realidad, el arte, la arquitectura, la planificación urbana, la ciencia, la religión, la estructura social y las organizaciones políticas que existieron en América antes del siglo XVI representan los logros de sociedades tempranas que se pueden colocar - juntamente con Mesopotamia, Egipto, Nubia, India y China - entre las cunas de la civilización.
 

La nueva instalación del Museo

Esta nueva instalación del Museo enfoca varias tradiciones artísticas: las elegantes esculturas en jade creadas por los olmecas en México, los finos ornamentos y la joyería delicadamente ejecutada en oro en Panamá, Colombia, Perú, Ecuador y Costa Rica, las extraordinarias esculturas y objetos de cerámica creados por los mayas en Guatemala y México.

La mayoría de estos objetos lelgaron al Museo gracias a la generosidad de coleccionistas locales con una visión del futuro, especialmente Landon T. Clay. Nuestra colección se considera entre las mejores en el mundo, particularmente con respecto a las urnas funerarias mayas y de la ceráica pintada. Otro elemento de especial interés en la exhibición es la muestra de la incomparable colección de textiles antiguos y coloniales de la región andina. Por su edad y fragilidad, los textiles - cada uno relacionado y asociado a objetos de la región ejecutados en otros materiales - se rotarán para así brindar a los visitantes la oportunidad de explorar y disfrutar distintos trabajos artísticos varias veces al año.
 

Los olmecas

Alrededor del año 1,200 a.C., los olmecas, pueblo que se difundió por las planicies tropicales de la Costa del Golfo de México, establecieron la primera civilización avanzada en Mesoamérica (la región que actualmente ocupan México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador).  Durante su momento de esplendor, alrededor del 500 a.C., los grandes centros olmecas estaban rodeados por tierras de labranza en donde se producía maíz, frijoles, calabaza, tomates y chiles por medio de sistemas de agricultura intensiva. Estos productos servían para alimentar a los gobernantes, sacerdotes, y artesanos especializados que habitaban las áreas urbanas. Los artistas olmecas se destacaron en el labrado de la dura jadeíta verde. Esta piedra preciosa no se encuentra en las selvas costeras, lo que hace evidente que los cosmopolitas olmecas mantenían relaciones comerciales con lugares distantes. Al ser los primeros americanos en desarrollar un sistema de escritura, en crear un complejo simbolismo visual y en usar el arte como un medio para manifestar sus creencias, los olmecas influenciaron a todas las sociedades mesoamericanas posteriores.
 

Los mayas

La gran civilización mesoamericana de los mayas floreció en lo que actualmente es el territorio de Guatemala y las zonas vecinas de México, Belice, Honduras y El Salvador. La ocupación más temprana en el área se remonta a, por lo menos, unos 13,000 años; la agricultura y la vida en aldeas en esta región se originaron alrededor del año 3,000 a.C. Los mayas alcanzaron su máximo esplendor durante su periodo clásico (250-900 d.C.) con la construcción de ciudades y pirámides donde sepultaban a sus gobernantes y los veneraban, después de muertos, junto a sus dioses. Los mayas compartieron con otras culturas mesoamericanas rasgos culturales, incluyendo la creencia en varios dioses, en la vida después de la muerte y en la realidad de las transformaciones entre el mundo humano y el mundo espiritual. Asimismo, desarrollaron un sistema único de escritura jeroglífca, perfeccionaron un complicado calendario y lograron comprender el movimiento de los planetas. El sacrificio humano y el desangramiento eran parte integral de la escenificación de sus ritos que formaban parte del intercambio de fluidos sagrados: los seres humanos daban su sangre para el sostenimiento de sus dioses y éstos les retribuían enviando el agua necesaria para la vida. Los mayas inscribieron su historia y su religión en libros y en vasijas de cerámica. Desafortunadamente, la mayoría de estos textos fueron quemados por los españoles, quienes creían que los mismos contenían "mentiras del demonio." Sin embargo, tenemos aun miles de vasijas de cerámica que han sido recuperadas en entierros. En décadas recientes los investigadores han aprendido a leer varias de las bellas y misteriosas imágenes y los jerogliíficos pintados en la cerámica maya. Los epigrafistas (quienes estudian las inscripciones antiguas), los historiadores del arte y los arqueólogos gradualmente han ido revelando los secretos de uno de los sistemas de escritura en realidad más complejos del mundo.
 

Los Andes

Más aún que la mayoría de las otras antiguas culturas americanas, aquéllas ubicadas a lo largo de la costa occidental de Sudamérica (el territorio que hoy ocupan Perú y parte de Bolivia, Chile y Ecuador) lograron vivir en un medio ambiente inhóspito pero, a pesar de ello, dedicaron gran parte de su tiempo y su energía a la creación de extraordinarias muestras de cerámica, orfebrería, arquitectura y textiles. En esta región, a lo largo de la costa del Paciífico, está localizada un área estrecha del desierto más seco del mundo. Más al interior se encuentran los Andes, la cordillera más larga y más alta de América. Al otro lado de ésta se halla la impenetrable selva tropical. En la actualidad, las ruinas de numerosas ciudades construidas en piedra y adobe son testigos mudos de la organización social, la habilidad y la tenacidad de los antiguos pueblos que allí habitaron. Éstos subsistieron a base de maíz, frijoles, maní o cacahuates y papas, alimentos que complementaban con productos obtenidos por la cacería, la pesca, y el comercio. Los robustos camélidos del Nuevo Mundo (llamas, alpacas, guanacos y vicuñas) proporcionaban transportación y alimentación, así como fibras suaves y tupidas para la elaboración de tejidos. En los Andes, los textiles fueron el medio artístico más prominente y, a la vez, símbolos de poder y de rango social. Los textiles andinos, elaborados con intricadas técnicas ejecutadas con equipo muy rudimentario, se valoraban por el tiempo y la mano de obra requeridos para producirlos. Muchos han sobrevivido en un extraordinario estado de preservación por haber sido sepultados en las arenas del desierto costero; hoy éstos revelan mucho sobre los valores culturales andinos. Los elaborados motivos, intricadamente tejidos o bordados en ellos, dan fe de la difundida apreciación que los antiguis americanos tenían de la esencia de las cosas por sobre su apariencia naturalista, y de la creencia en el arte como el principal vehículo para la expresión de valores fundamentales de la cultura y lo espiritual.
 

El oro de la América antigua

Los cronistas españoles anotaron que Atahualpa, el último gobernante inka, comía y bebía en vasijas de oro y que los recibió en una litera hecha de este metal. El Templo del Sol en Cuzco, la capital inka, estaba cubierto con placas de este precioso material.  Un español que presenció el entierro de Parita, un cacique panameño, describe un cuerpo cubierto de tela y magníficos ornamentos de oro. Para los pueblos indígenas el oro - llamado por los inkas "sudor del sol" - era un elemento sagrado que, según ellos, personificaba la escencia del astro, la cual se reflejaba en su brillante belleza. El oro, generalmente obtenido en los ríos, era abundante. Los españoles fundieron aproximadamente 18,000 libras de oro americano para financiar las aspiraciones imperiales de la corona. A pesar que los orfebres nativos trabajaban sólo con herramientas de piedra, llegaron a desarrollar la mayoría de las técnicas de su arte conocidas en la actualidad, incluyendo el martillado, el repujado, la soldadura, el fundudo, el colado, el dorado y la fabricación de aleaciones. Con una fina sensibilidad para la inherente belleza del metal, estos diestros artesanos produjeron una gran variedad de formas que tenían, como el resto del arte antiguo americano, un siginficado y una función simbólica y ceremonial.

¿Qué signfican estos objetos y cómo lo sabemos?

El arte de las antiguas culturas americanas, que es pictóricamente vívido y magistralmente elaborado con herramientas y equipo muy rudmentarios, es enormemente variado. Todo, sin embargo, tenía un propósito que iba más allá de la decoraciób y el deleite visual. Los materiales usados por los artistas y los motivos que pintaron, inscribieron, tallaron, repujaron o bordaron en ellos, están densamente cargados de un significado religioso y político. Parecería que los artistas raramente se interesaban en la representacón naturalista de lo que experimentaban en el mundo a su alrededor. En cambio, éstos usaron el arte en formas simbólicas y ceremoniales para captar la esencia del hombre, el animal o el ser sobrenatural que representaban, para hacer concreto lo visionario, y para expresar las complejidades y sutilezas de la cosmovisión de su cultura.

Interpretar el arte americano antuguo es difícil y frustrante. Por su avaricia, su patriotismo excesivo y su fervor religioso, los españoles sistemáticamente destruyeron casi todo vestigio de las culturas indígenas. Sus trabajos artísticos fueron destrozados; el oro fue fundido dado su valor monetario; los pueblo nativos  fueron convertidos al catolicismo; y los palacios y templos fueron destruidos y nivelados para obtener las piedras que se usaron en la construccion de las iglesias, de los edificios administrativos y de las casas de los conquistadores. De los miles de códices mayas (libros plegables escritos en papel hecho de la corteza del árbol de amate), se concen en la actualidad sólo cuantro fragmentos. Concemos y entendemos relativamente bien las últimas civilizaciones de la antigua América, ---

Trágicamente el problema se intensifica con el robo generalizado de objetos de los hallazgos arqueológicos. En arte antiguo americano se creó como expresión de la historia, la religión y la organización social de estos pueblos, y por ello es la clave para el entendimiento de sus culturas. Si los investigadores saben dónde y en qué contexto se enterró un objeto, pueden aprender mucho de ello. Sin embargo, si se saquea o se vende un objeto sin indicación alguna de su contexto original, esa información crítica se pierde para siempre. En décadas recientes varios países alrededor del mundo han promulgado leyes contra el saqueo y el contrabando. Todos los objetos en esta exhibición llegaron al país antes de la ratificación de la "Convención sobre la implementación de la propiedad cultural" en 1983, acuerdo que les facilita a los Estados Unidos seguir las pautas de la "Convención sobre medidas de prohibición y prevención de la importación, exportación y transferecnia ilícita de la propiedad cultural" de la UNESCO de 1970. Se espera que leyes como ésta y la continua educación del público puedan poner fin al saqueo de objetos que siguien apareciendo en el mercado internacional de arte desprovistos de las historias que podrían narrar.

La América antigua hoy

En el siglo XVI, la conquista española abruptamente destruyó tradiciones culturales únicas. A pesar de que irremediablemente mucho se perdió, los arqueólogos continúan trabajando en las ruinas de estas antiguas civilizaciones. Aunque sólo tenemos una dolorosa y tentadora fracción de lo que una vez existió, un estudio municioso de los magníficos trabajos artísticos que sobrevivieron poco a poco hacen más profundo nuestro conocimiento de las culturas que las crearon. También es importante la continuación de las formas de vida tradicionales entre los grupos indígenas modernos que han resistido la absorción a la cultura hispanoamericana dominante. Los textiles hechos a mano, por ejemplo, siguien teniendo gran valor y significado en el mundo andino moderno; a la vez que varios milliones de mayas siguien hablando sus lenguas y siguien practicando las costumbres sociales de sus ancestores. Las creencias y las prácticas modernas ayudan a los investigadores a develar el pasado y, por ello, los pueblos "desaparecidos" siguen  estando entre nosotros.